miércoles, 20 de febrero de 2013

Esos brazos tan fuertes




¡Qué guapo es! Y que bien le sienta ese jersey azul. ¿Dónde habrá dejado a sus amigos hoy?  Deja de vigilarle que estos dos  acabarán dándose cuenta.

-          Bueno nos vemos mañana. Digo a María y a Pedro, compañeros de instituto.

-          Mañana no trabajo, dice Pedro con recochineo.

-          ¡Qué suerte! , yo sí. Voy a tener un día terrible. Entre tutoría y clases me voy a tirar todo el día en el insti. Estoy deseando  que lleguen las vacaciones de Navidad. Dice María.

 El me mira de reojo. ¡Qué gracia! Parece tímido. Igual me está esperando.

-          Bueno, pues te veo a ti.  Pedro, disfruta del día libre.

-          Escucha, ¿Vas a ir a la cena del sábado? dice María.

 ¡Es alto!, ¿cuánto debe de medir? Creo que está en el equipo de baloncesto. ¡Qué brazos tan fuertes!

-          ¿Perdona?, digo

-          ¿Qué si vas a ir a la cena del sábado? Si tú vas me apunto.  Pero sino paso.

-          No sé. No lo he decidido todavía.

Se va.  Claro ésta no para de hablar. Tengo que hacer algo.  

-          Venga, apúntate.

No seas tan exagerada, que María se va a dar cuenta. Y lo conoce bien que lleva ya dos años en su clase. Ese gesto con la mano ha sido demasiado arriesgado.

-          Vale, vale, lo que tú quieras

Bueno, por lo menos lo ha entendido. Y ya no se va.

-          Perfecto, entonces ¿sacamos tu coche o el mío?

¡Madre mía!, no se callará.

-          No sé, mira lo decidimos mañana. ¿te parece?

-          Hija, que prisas tienes hoy.

Se acabará enterando. Contrólate un poquito, guapa.

-          Es que tengo que hacer cosas. Lo siento.

-          Vale, vale, no te preocupes. Hablamos mañana entonces.

¿Y esa joven con la que habla ahora?, me suena. Anda, ¿Pero esa no es alumna mía?

-          Hasta mañana.

Ahora no puedo  quedar sola  aquí como una tonta.

-          María, espera, no te vayas,  quiero preguntarte algo…

-          Dime

¿Y si había quedado con ella? Igual es su novia. No parece gran cosa, la verdad.

-          … pues se me ha olvidado lo que te quería preguntar.

-          Tía, estás fatal.

-          Sobrina, ya lo sé.

-          Es que me cuesta quitármelo.

¿Ese beso? ¿Ha sido en la mejilla o en la boca? Desde aquí no veo nada, me tapa la farola. Habrá que cambiarse de sitio. Desde el coche de María seguro que lo veo todo mejor.

-          Te acompaño al coche.

-          ¿Y lo que me querías preguntar?

-          Ya lo recordaré. No debe de ser muy importante
.
Mi alumna se va. Se queda solo. Corre. Ahora o nunca.

-          ¡Qué lejos, mi coche! Adiós.

-          Vale, vale, no hay quien te entienda hoy.

Tengo el corazón a cien por hora. El parece que también. Se está poniendo colorado. Y yo. Ya solo quedan una decena de metros. No puedo dejar de sonreír. ¡Que boca tan bonita! ¡Qué calor!  Tengo que quitarme esta chaqueta que me voy a asfixiar. Para. ¿Pero qué haces? Seguro que María ha notado algo. Me estoy volviendo loca. No está el patio como para jugarte el trabajo. ¡Y el  claustro!, me imagino sus caras. Ya me veo en las portadas de todos los periódicos. “Profesora de literatura y lengua española pederasta seduce a su alumno”… ¿Pero qué dices? Pero sí no es ni mi alumno y ya tiene dieciocho años. Se me está yendo la cabeza. No es para tanto. Somos dos adultos. Además mira cómo está. Mira esos brazos, ¿Hace cuanto no te latía el corazón de esa forma?  Eso querrá decir algo. Es una señal. Me sonríe. Me encanta.  Ya estoy aquí. y ahora qué?.

-          Hola. Digo

-          Hola. Dice él.

La tensión sexual que se respira es bestial. Si esto fuera una película nos desnudaríamos aquí mismo. Pero es el aparcamiento del instituto. Deja de reírte. ¿Qué le digo?, ¿le propongo ir a mi casa? O dónde él desee, pero que sea cerca. ¿Qué hace? Pasa el dedo índice suavemente desde mi mano pasando por mi muñeca, el codo, hombro, clavícula, cuello y finalmente  mis labios.

-          Vamos a mi casa. Digo.

-          Tía, como mola que tengas nido;  ej que he quedao con mi vieja pa sacarle unos pantacas nuevos. Pero mañana seguro de que puedo,… no te me vayas a enfriar, eh?


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