Después de aterrizar en Delhi, el encuentro con sus millones de habitantes y vivir la experiencia de nuestro primer trayecto en tuk-tuk del que no sabíamos si saldríamos vivos, !Qué mala es la desconfianza!. Hoy, hemos decidido liarnos la manta a la cabeza e ir a la estación de tren de Jaipur directamente, a las taquillas dónde los indios compran los billetes. ¡Madre mía, que follón! Todo el mundo grita y se pelea, ni siquiera existen las colas. Para rematar la faena, apenas hablan inglés y encima no les gusta dirigir la palabra a las mujeres. Después de pasar por varias taquillas, nos hemos hecho fuertes en una y la hemos cerrado con los brazos en cruz. Tras un buen rato de señas hemos entendido que en esas taquillas sólo se venden billetes para GENERAL. Piensa que nuestro primer viaje en tren por la India fue Delhi-Jaipur, con asientos reservados en segunda clase, Así que no sé si estamos preparados para esta experiencia. Para que te hagas una idea, general, es como si te metieran en un vagón de ganado pero con la gente colgándose hacia fuera por las puertas y ventanas.
. Imagínate de esta guisa 6 horas que es lo que dura el trayecto a Jodhpur. Pero, ¿qué vamos a hacer?, es lo único que hay si queremos llegar al siguiente destino.
En el andén somos el centro de atención.. Deben de pensar qué van a hacer estos dos en estos vagones. Yo me pregunto lo mismo. Entonces, gracias a todo los dioses a los que estamos rezando en silencio, ha aparecido nuestro salvador. Un indio brahmán estudiante de ingeniería, de 23 años, que se ha acercado a nosotros y nos ha ofrecido su ayuda. Nos ha dicho que teníamos cara de estar muy asustados. No lo podíamos negar, lo estábamos. Ha sido muy amable y nos ha cedido parte de su litera en sleeper, una categoría superior a la nuestra
. Imagínate de esta guisa 6 horas que es lo que dura el trayecto a Jodhpur. Pero, ¿qué vamos a hacer?, es lo único que hay si queremos llegar al siguiente destino.
| Foto: Divadestudio |
En el andén somos el centro de atención.. Deben de pensar qué van a hacer estos dos en estos vagones. Yo me pregunto lo mismo. Entonces, gracias a todo los dioses a los que estamos rezando en silencio, ha aparecido nuestro salvador. Un indio brahmán estudiante de ingeniería, de 23 años, que se ha acercado a nosotros y nos ha ofrecido su ayuda. Nos ha dicho que teníamos cara de estar muy asustados. No lo podíamos negar, lo estábamos. Ha sido muy amable y nos ha cedido parte de su litera en sleeper, una categoría superior a la nuestra
| Foto: Divadestudio |
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Casi llegando al final de nuestro trayecto ha aparecido un travestido con un sari. Tenía escrito en la palma de la mano a bolígrafo “I love you”. Pasaba junto a los hombres y les pedía dinero para concederles buena suerte. Como nuestro amigo no quería darle nada y estaba ligeramente avergonzado entonces le ha amenazado con echarle mal de ojo y, claro está, Pranay ha acabado pagando. También lo ha intentado conmigo pero yo sonriendo le he dicho otra palabra que me ha enseñado hoy Pranay: nai, nai (no, no) y se ha acabado marchado.
Por cierto que pasó un ratón por medio de nuestra vagón. Ha dado lugar a bromas durante todo el camino, que si lo tenía subiendo por mi asiento, si lo tenía en un pie. No he vuelto a apoyar los pies en el suelo.
| Foto: Divadestudio |
Todavía no tenemos claro como tenemos que actuar con los que piden, hasta ahora les ignoramos. Aunque hoy nuestro amigo nos ha dado una pequeña lección. Tenía monedas y caramelos para los niños, incluso a una niña le ha dado un billete. Entonces al vernos extrañados nos ha dicho:
- Mi padre es médico y siempre me dice que debemos ayudar a los demás porque en el futuro nos será devuelto cuando nosotros lo necesitemos. Yo ahora soy afortunado y debo ayudar.
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