viernes, 22 de octubre de 2010

Historia de una noche

Crepúsculo incierto que se convierte en tormento de la mente perdida.
Cielo siniestro que las musas temen
Sin saber cómo, crece en mí el desconcierto de la Fe.
Fe en mi misma que cubre de lágrimas las erratas del pasado.
Pasado sin velo y sin manta.
Sin rosas, ni espinas, ni nada.
Y empieza la noche como casi cada noche.
Sólo que esta vez no es ni igual ni diferente.
Es la Noche.
Rozo la locura en su umbral más alto.
Rememorando a mis ancestros.
Brujas o locas todas
Y conjuro al Amor con un elixir mágico
ignorando que el amor no tiene porque ser correspondido.
Me lanzo a sus brazos sin pensar
Gozo más de lo que me permito habitualmente
Pero parte de mí, permanece ausente
no está conmigo, ni con él ,ni siquiera con otro
No está, simplemente.
Y las voces empiezan a susurrrarme que huya,
que éste no es mi sitio
que el estrecho camino que separa mi perdición,
hace ya tiempo que lo he pasado.
Y siento que mi Alma se ahoga
y las voces son más fuertes que su voz
aunque ésta me pida que me quede.
Y huyo del lecho interrumpido
Y ya no hay noche.

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