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viernes, 7 de febrero de 2014

Torpezas

 Pepe cometió la torpeza de dejar a su novia mientras le cortaba el pelo. Después de meses llevando gorra las calvas han desaparecido. La oreja parece que tardará más en crecer.

miércoles, 17 de abril de 2013

Escondidas

Desde el principio de los tiempos las Musas susurraban al oído de los humanos historias maravillosas.

Pero  un día,  un prestigioso escritor declaró que todo estaba inventado  y, tras él, otros muchos  alzaron la voz para asegurar que Clío y sus compañeras habían dejado de  ejercer su labor.

No podía ser verdad.  Las musas se reunieron en el Monte Helicón y al abrir la cueva de dónde habían salido Hamlet, Fausto o el Quijote, descubrieron, aliviadas, que estaba repleta de personajes. Eran las grandes mujeres que habían estado esperando pacientemente y ya era hora de que viesen la luz.


Ni siquiera el reintegro

 

Como tantos otros jueves, Antonio ha jugado a la primitiva. Aunque nunca le ha tocado nada, bueno, una vez un reintegro. El trayecto de este viernes, como cada viernes, hacia la administración de lotería es un repaso de sus sueños. ¿Cómo mandará a la mierda a su jefe?, ¿Cómo dedicarse a la jardinería, aunque solo fuera por placer? ¿Cómo quitarse todos aquellos créditos de encima que le están ahogando, el coche, la tele, el jacuzzi, el viaje de las Navidades, la barquita? Se imagina viviendo en el Caribe, tranquilamente, sin ataduras, ni siquiera su mujer tiene cabida en el sueño. Espera pacientemente a la cajera, ésta le sonríe y le dice:

 - No, no hay nada. ¿La misma combinación para el jueves que viene?

Sin palabras

 

Tan sólo hicieron falta 37 segundos de mirada profunda para darnos cuenta de que lo nuestro había llegado a su fin. Y aunque sabía que era lo mejor para los dos, fue imposible poder reprimir mis lágrimas durante semanas.

Entonces un día recordé las historias que me contaba mi abuela, de cuando utilizaban ¡nada menos que las palabras! para resolver conflictos interminables. Suerte que desaparecieron como las muelas del juicio y aquello que llamaban dedo meñique del pie.

 

 

Aquella cosa


Desde la habitación de su hermanita Joan espiaba al resto de los pacientes. Escondido tras las cortinas veía, en la habitación del otro lado del patio, a un señor muy raro lleno de tubos sacando la cabeza por la ventana y rodeado por un aire  blanco, lo mismo que cuando su padre salía al balcón.

En la habitación que estaba a su derecha, un hombre y una mujer se gritaban palabras que nunca había escuchado, herencia,  notario, robar, desgraciada. Y a la izquierda  un balcón todavía más lleno de flores que el suyo.

Lo de fuera era mucho más interesante que aquella cosa que estaba en brazos de su madre, solo lloraba y había tenido que  besar dos veces.


¿Qué es para mí la escritura?

  Desde pequeña he emborronado folios, libretas, posavasos, servilletas, todo aquello que llegaba a mis manos. Eran retazos de pensamientos,...